La percepción de las rutinas cotidianas está fuertemente vinculada a la alimentación, la actividad física, la participación social y los controles médicos difundidos ampliamente en campañas a través de los medios de comunicación, explicó el jefe de Terapia Ocupacional del Instituto Panameño de Habilitación Especial (IPHE), licenciado Orlando Pérez, quien añadió que el equilibrio en la participación ocupacional es un factor relevante en las rutinas saludables, destacando las distribuciones del tiempo, la diversidad en la participación ocupacional y la calidad del vínculo en relación a la participación social.
“La ocupación humana se presenta en patrones, la forma en la que se llevan a cabo las ocupaciones, descritos como hábitos, rutinas, roles y rituales y pueden presentarse como saludables o no saludables y así apoyar a la salud y el bienestar”, añadió el licenciado Pérez.
El especialista, detalló el por qué son tan importantes las rutinas en los niños: “Les otorga una sensación de seguridad y tranquilidad, al predecir qué actividades les espera durante el día, ya que orienta temporalmente a los niños respecto al orden de actividades que van realizando en el día, aprenden a ser autónomos, al saber qué es lo que viene después, se evitan las rabietas y favorece su autoestima y confianza en sí mismos.
Orlando Pérez, sostuvo que, para este fin, es importante el equilibrio emocional; el cual se refiere a mantener un balance entre las distintas ocupaciones que se desarrollan durante el día, dependiendo de la importancia o valor que se les entreguen a ellas, se destina una cantidad de tiempo determinada para cada una de estas actividades.
El jefe de Terapia Ocupacional del IPHE, puntualizó los siguientes consejos para mantener un equilibrio ocupacional en la rutina diaria de los niños y adolescentes: “En niños mayores de 11 años, puedes pedirle que ellos mismos organicen su rutina. Revísalas y asegúrate de que incluyan todas las actividades de las áreas mencionadas más arriba”, indicó el licenciado Pérez.
Es importante tratar de no replicar la misma rutina que el niño mantenía en el colegio, porque en casa el ambiente es distinto y esto puede generar confusión y estrés.
Además de los aprendizajes académicos, podemos aprovechar el proporcionar otros tipos de aprendizajes, si el tiempo te lo permite, en relación a gustos, intereses y pasatiempos que se comparten como familia.
El juego corresponde a la ocupación principal de los niños, y por eso es fundamental incorporarlo en la mayor cantidad de actividades posibles, como tareas escolares, en actividades de cocina, horas del baño, o compartir un juego de mesa como familia.
No se trata tan solo de destinar una cantidad de tiempo similar a las actividades sino de contar con una rutina conformada de actividades significativas y de interés de los niños.
De igual forma, el licenciado Pérez, puntualizó que el autocuidado, la productividad y el ocio o juego cumplen un rol importante en los niños y adolescentes. “El Autocuidado se refiere a las actividades destinadas al cuidado de nuestro propio cuerpo, higiene personal, alimentación, vestuario, descanso y sueño”.
Asimismo, expresó que la productividad, son las actividades más complejas que se realizan por obligación o compromiso con uno mismo o terceros; tales como actividades escolares, cuidado del hogar, cuidado de mascotas, entre otras. Agregó, finalmente, que el ocio o juego son las dinámicas recreativas que favorecen el esparcimiento personal, en este caso depende de los intereses de cada niño, tales como: juegos electrónicos, pintar, bailar y deportes, entre otros.
El IPHE para este año 2020, tiene una matrícula de 15,359 alumnos que reciben los servicios, recursos y apoyos del personal docente, técnico y administrativo.
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