Una serie de recomendaciones dirigidas a los padres de familia, para mantener la autonomía de las personas en situación de dependencia, producto del confinamiento; fueron vertidas por los especialistas del Departamento de Terapia Ocupacional del Instituto Panameño de Habilitación Especial (IPHE), a modo de matizar las ansiedades de cada niño, niña y joven que recibe los servicios, recursos y apoyos en la institución para que no se vean afectados los avances logrados en las terapias previas a la pandemia.
La persona debe ser estimulada para realizar las Actividades de la Vida Diaria (AVD), de la forma más independiente posible y es por ello, que hay que alentar al sujeto en situación de dependencia a realizar la actividad por sí mismo; como un deber prioritario. Además, es fundamental apoyar el nivel de ocupación de la persona teniendo en cuenta los problemas que aparecen en cada condición de discapacidad y en las diferentes fases de esta, explicó el Licdo. Orlando Pérez, jefe de Terapia Ocupacional del IPHE.
“Mantener el funcionamiento ocupacional es la mejor arma contra la inactividad, el sedentarismo, la dependencia y la alteración de conductas, agregó el Licdo. Pérez.
Añadió, que hay que continuar realizando actividades en la medida que sea posible, contribuyendo así a la orientación, al establecimiento de rutinas, la disminución de conductas disruptivas (Que produce una ruptura en el desarrollo de la actividad de un sector para propiciar una renovación radical), se fomenta el sentimiento de utilidad y se conserva la identidad personal, contribuyendo a mantener la independencia y en definitiva, aumentar la calidad de vida, tanto de la persona en situación de dependencia como de sus cuidadores.
Por su parte, la Licda. Zugelly Ortíz, Terapeuta Ocupacional en la Extensión del IPHE en Chiriquí, detalló una serie de estrategias que pueden ayudar a mantener la autonomía, siempre dependiendo de las diferentes afectaciones a nivel cognitivo, psicopatológico y/o motor que se pueda encontrar en cada individuo.
“Acciones tales como, simplificar y secuenciar las tareas, por ejemplo, facilitan la realización de la actividad y proporcionan mayor comodidad al afectado y a los cuidadores, a su vez, permiten conservar la energía y establecen prioridades en el día a día, con períodos de descanso, evitando tareas repetitivas”, sostuvo la Licda. Zugelly Ortíz.
Enfatizó que el mantenimiento de un posicionamiento adecuado, mejora la funcionalidad de los brazos y compensa la falta de fuerza de movimientos en contra de la gravedad. De igual forma, ponderó, que los usos de dispositivos de apoyo son de mucha utilidad, ya que son un conjunto de recursos de ayuda que facilitan la realización de la actividad, disminuyendo la carga y los requerimientos físicos para poder realizarla.
La Terapeuta Ocupacional en la Extensión del IPHE en Chiriquí, valoró la modificación del entorno, adaptando los diferentes espacios en función de las necesidades y el grado de deterioro. Asimismo, dijo que, si la persona en situación de dependencia no es capaz de realizar la tarea de forma autónoma, siempre que sea posible, se le debe facilitar el acceso a las tareas que sí es capaz de hacer, aunque tarde más tiempo del habitual, añadiendo que, para ello, hay que ofrecerle apoyo verbal o pequeñas instrucciones.
En cuanto al ocio y tiempo libre, el Licdo. Orlando Pérez, hizo especial énfasis en que tanto las personas con discapacidad, como sus cuidadores deben conocer que existen recursos que pueden seguir dando continuidad a su recuperación y que, por tal razón, hay que fomentar espacios para el ocio como tal y las actividades de esparcimiento.
“Es importante entender y aprender a disfrutar del tiempo libre como medio para sentirse mejor, prevenir enfermedades, aumentar la creatividad y proporcionar una mejor calidad de vida. Para ello debemos aprender a organizar el tiempo libre de forma adecuada para que resulte provechoso, ya que conlleva mayor beneficio si las actividades de ocio se comparten con otras personas, ya sean familiares, amigos y compañeros, entre otros.
El Licdo. Pérez enlistó algunas de las actividades que se pueden tener en cuenta, mientras dure el periodo de confinamiento, entre ellas, la realización de ejercicio físico o deporte, adaptado y en consonancia con las características de cada persona, ya que esta actividad mejora la salud y la calidad de vida y, ayuda a retrasar la aparición de enfermedades y evitar el sobrepeso.
Finalmente, el jefe de Terapia Ocupacional del IPHE, exhortó a la realización de algunas actividades de carácter mental, tales como: lectura de libros, crucigramas y sopas de letras; así como la participación en talleres virtuales que organicen en la comunidad o en la institución, como pueden ser los talleres de pintura, teatro, manualidades, música y fotografía, entre otros.
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