El Departamento de Voz, Audición y Lenguaje del Instituto Panameño de Habilitación Especial (IPHE), con motivo de la celebración de los 53 años de prestar servicios a los estudiantes del IPHE, realizó un conversatorio denominado: “Interacción social en Autismo: Pensamiento y comunicación”, con la participación de la conferencista licenciada Joana Hall, fonoaudióloga bilingüe, especialista en Autismo, Intervención Psicoeducativa, Neurodesarrollo, SAAC y Cognición Social.
La fonoaudióloga Joana Hall, inició el conversatorio definiendo el Trastorno del Espectro Autista (TEA), como una discapacidad del neurodesarrollo que puede provocar dificultades sociales, comunicativas y conductuales significativas, según la Organización Mundial de la Salud. La especialista indicó que más que ver el TEA como una condición persé, hay que ver a un niño que está lleno de amor y que necesitan ayuda profesional y el de su conjunto familiar, es decir que cada niño que llega a la consulta está por encima de su TEA, por lo cual hay que velar y darles las herramientas para que sean incluidos con dignidad y respeto a sus derechos humanos, y así puedan desarrollarse dentro de un mundo auditivo y que avanza de manera rápida.
Hall, definió como está caracterizado el autismo de acuerdo al DSM IV que dividía el TEA en autismo, asperger, trastorno generalizado y ahora lo encierran todo en el Trastorno del Espectro Autista.
La fonoaudióloga Hall, explicó que, de acuerdo al grado de comunicación social del niño con TEA, así se debe generar los tipos de ayuda que requiere: Grado 1, necesita ayuda: Su apoyo in situ, aunque presenta alteraciones significativas en el área de la comunicación social; grado 2, necesita ayuda notable: marcado déficit con limitada iniciación o respuestas reducidas o atípicas; grado 3, necesita ayuda muy notable: mínima comunicación social. Dentro de la normalidad puede ser peculiar o aislado, pero sin interferencia, las cuales son necesarias abordar en un conjunto interdisciplinario.
Sobre la interacción social dijo que es el proceso por el cual se actúa y se reacciona ante quienes están alrededor. Incluye aquellos actos que las personas realizan unas hacia otras, y las respuestas que dan a cambio. Explicó que la interacción social se puede dar desde casa conectado en las clases a distancia, y mucho más que estar conectado entre dos personas físicamente frente a frente.
La especialista en fonoaudiología Hall, definió de acuerdo al DSM 5 las dificultades en el uso de la comunicación verbal y no verbal. Estas presentan deficiencias en el uso de la comunicación para propósitos sociales; deterioro de la capacidad para cambiar la comunicación de forma que se adapte al contexto o a las necesidades del que escucha; dificultades para las normas de la conversación y de la narrativa; dificultades para comprender lo que no se dice explícitamente y significados no literales o ambiguos. De igual forma, Hall señaló que de acuerdo al DSM 5, las dificultades causan limitaciones funcionales en la comunicación eficaz, la participación social, las relaciones sociales y los logros académicos o laborales.
También, Hall señaló cuándo comienzan los síntomas en las primeras fases del desarrollo; y no atribuibles a otras causas: médicas, problemas de la expresión /comprensión del lenguaje, TEA, discapacidad intelectual.
Para trabajar en la interacción social, sostiene Hall, hay que trabajar en las habilidades sociales, en las que el niño tenga más que una respuesta a una pregunta, es algo que va más allá, es decir trabajar en el pensamiento, en la cognición que se refleja en la respuesta ante lo que está sucediendo en el ambiente.
¿Qué le hace falta a un niño con TEA para que pueda tener éxito en la comunicación? Hall, sostiene que lo que hace falta es procesar e incorporar en su pensamiento social, la interacción social ya sea en su salón de clases, en el hogar o en sus entornos donde conviven.
El pensamiento social o pensar socialmente se refiere a un proceso que todos atravesamos en nuestra mente mientras intentamos dar sentido a nuestros pensamientos, sentimientos e intenciones y la de los demás en contexto, ya sea que coexistimos, interactuemos activamente o averiguar lo que está sucediendo a distancia (por ejemplo, medios de comunicación, literatura, etc.).
Para Hall, nuestra capacidad de pensar socialmente es parte del aprendizaje socio-emocional que comienza al nacer y evoluciona a lo largo de nuestra vida. El pensamiento social, en este contexto, también se conoce como cognición social y tiene una base de apoyo profunda y rica en la investigación del desarrollo.
La licencia Hall, explica que, en el desarrollo de las habilidades sociales, en un niño con TEA, más allá subyace un proceso de comunicación que no se está dando como, por ejemplo: la cognición social, la toma de perspectiva, las funciones ejecutivas, memoria, atención, resolución de problemas, lenguaje, teoría de la mente, y atención conjunta (es lo que se ve que se está ejecutando debajo de las conductas), allí hay que trabajar.
Para comenzar a trabajar el desarrollo de las habilidades sociales hay que hacerlo por bloques de construcción del pensamiento social, que tiene como base: la atención conjunta, la intención conjunta, imitación, apego y compromiso emocional, autorregulación; lenguaje y pensamiento, coherencia central, teoría de la mente y función ejecutiva; toma de perspectiva: conociendo como compartir espacios, toma de perspectiva: autorregulación en grupo; toma de perspectiva: cooperación y negociación; cooperación, juego colaborativo, compartir la imaginación y aprendiendo como parte de un grupo.
Para saber si el niño con TEA está trabajando con el pensamiento se dan cuatro pasos: Paso N° 1: Pensar en los pensamientos y sentimientos de otras personas, así como en los niños; Paso N° 2: Establecer presencia física con su cuerpo en sintonía con el grupo; paso N° 3: Pensar con los ojos y el paso N° 4: Utilizar sus palabras para relacionarse con los demás.
Algunas de las herramientas para evaluar es el uso del cuestionario de habilidades sociales; que está sucediendo en su pensamiento, como ese niño está procesando la información, es decir ayudarlos a visualizar y verbalizar de lo abstracto a algo más concretos.
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