Tomando como ejemplo tres recién nacidos sanos, sin patologías algunas y de desarrollo evolutivo posteriormente normal, podemos crear un panorama imaginativo de eventos negativos que pueden afectar considerablemente la visión de los neonatos (recién nacidos) explicó el Dr. Pedro Bech, médico oftalmólogo del Instituto Panameño de Habilitación Especial (IPHE), durante su intervención en el IV Módulo del seminario “Educación Oftalmológica IPHE 2010”.
Durante este módulo, cuyo tema redundó en el “Embarazo, fecundación, fase embrionaria, parto y lactancia”, el especialista explicó que, en el panorama imaginativo se puede hablar sobre diversos eventos negativos que pueden afectar la visión del recién nacido, siendo estos: la Anomalía de los gametos (óvulos y espermatozoides) estructurales o en su código genético (gen anómalo).
Pedro Bech también sostuvo que la Fecundación e integración de 46 cromosomas en un cigoto (Etapa del embrión que abarca desde el día 1 de desarrollo embrionario, que aún se denomina cigoto, hasta la octava semana de gestación) con potenciales alteraciones genéticas, podría ser otro factor negativo.
“La Implantación uterina fallida (menstruación) del cigoto o con un implante anómalo en la pared del útero por factores propios de anomalías uterinas (endometriosis, pólipos, miomas, infecciones previas), pueden resultar en un desarrollo placentario inadecuado”, reiteró el oftalmólogo institucional.
Asimismo, dijo que la embriogénesis y el periodo embrionario (20 días a 2 meses de vida) son los periodos de mayor vulnerabilidad ya que la presencia de cualquier agente teratogénico (Capaz de causar un defecto congénito y que generalmente, se trata de algo que es parte del ambiente al que está expuesta la madre durante el embarazo), puede alterar su código genético y crear malformaciones congénitas mayores.
“Estos agentes teratógenos más comunes son la nicotina, el alcohol, las drogas, los estimulantes, las radiaciones, las sustancias químicas y las infecciones múltiples, entre las que descuellan los virus, parásitos y bacterias”, resaltó el Dr. Bech.
Como ejemplo de estos virus, mencionó la Toxoplasmosis, Sífilis, Rubéola, Citomegalovirus (Es una afección que se puede desarrollar cuando un bebé se infecta antes de nacer) y el Herpes, además, reafirmó el ejemplo de la toxoplasmosis (frecuente en Panamá) que ocasiona cuadros de lesiones tanto sistémicas, como oculares.
“Entre las más peligrosas está la coriorretinitis maculares (se produce cuando un parásito llamado Toxoplasma gondii penetra en la retina (la capa sensible a la luz dentro del ojo) y en la coroides (capa del globo ocular cerca de la retina) y causa una inflamación que puede dejar cicatrices en la retina y reducir la visión central del ojo creando cuadros de Visión Subnormal o de Ceguera”, puntualizó Bech.
El especialista subrayó que todos estos factores teratogénicos pueden llevar a cuadros de Abortos no viables hasta la semana 22 del embarazo, siendo distintivo en estos abortos, la frecuente presencia de Malformaciones Congénitas Mayores (MSM), con una probabilidad de entre el 35 y el 80%.
Igualmente, sostuvo que, pasadas la semana 22 el distintivo que adorna un desarrollo fetal anómalo es el bajo peso inherente del feto con cuadro frecuente de prematuridad entre las semanas 28 a 36 siendo, el periodo de menos de 32 semanas el más seriamente afectado en general y en el ocular en particular, con la posible aparición de la Retinopatía de la Prematuridad. (ROP) que es un daño proliferativo vascular que afecta a la retina y al humor vítreo que sucede en el 50% de los prematuros en general y es más frecuente en los menores de 1000g.
“La retinopatía sucede varias semanas después del nacimiento debido a la creación de una sustancia estimulante de formación de nuevos vasos provocada por la anoxia de la retina no vascularizada del ojo del prematuro. lo que ocasiona invasión anómala de los vasos sanguíneos al humor vítreo con hemorragias y desprendimiento de la retina ocasionando ceguera irreversible”, sentenció el galeno.
Explicó, que es labor del retinólogo detectar el ROP en fase inicial cuando empieza a aparecer lo que sucede entre los 15 días a 1 mes después de nacer. La detección temprana le permite tratar la patología utilizando rayos láser o procedimientos quirúrgicos. A pesar de eso todavía hay un porcentaje elevado de casos (25 a 50%) que terminan en ceguera irreversible.
“El desarrollo del último trimestre del embarazo está demarcado por la fallas maternas y fetales en mantener una oxigenación adecuada, asociada a un relativo bajo peso corporal que traerá serias consecuencias cuando se inicie la labor de parto en donde la condición fetal marginal abriría el paso a un cuadro de posible hipoxia–asfixia neonatal que podría agravarse por factores inherentes del parto, situación que nos lleva a un feto en nacimiento con señales de sufrimiento fetal o de posible encefalopatía hipoxia isquémica que requerirán tratamiento de reanimación y oxigenación intensivos, afectarán finalmente la visión del bebé.
Finalmente, el Dr. Pedro Bech dijo que estos casos de recién nacidos involucrados en anomalías se suscitan desde la organogénesis hasta el momento de nacer e indican que la evolución médica de estos casos dependerá de los factores de peso y semana de nacimiento del neonato.
El próximo miércoles 14 de octubre continuará el seminario “Educación Oftalmológica IPHE 2020”, con el V módulo, en el cual se abordará el tema ““Anomalías o patologías visuales”.
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