“Durante sus primeros 3 años de vida, los niños desarrollarán sus habilidades de lenguaje y habla, pero es a partir de los 2 años que comenzará a comunicarse de manera fluida. Entre más estímulos reciba su niño, mayores son las probabilidades que hable con fluidez, esto debido a que los padres son los primeros estimuladores del habla de los bebés”, así lo manifestó la Licda. Itzel Fernández, fonoaudióloga del Instituto Panameño de Habilitación Especial (IPHE),
Para Fernández, fonoaudióloga del IPHE, los 3 primeros años de vida del bebé, son claves: “Es el período más intensivo en el proceso de adquisición del lenguaje y habla, momentos cuando el cerebro está en proceso de desarrollo y maduración. Estas habilidades se desarrollan mejor cuando el niño está expuesto consistentemente a un mundo lleno de imágenes, sonidos, al habla y al lenguaje de los demás, sobre todo los de su entorno familiar inmediato, por lo que no subestimemos que el niño y niña puede tempranamente reconocer y expresar conceptos de color, tamaño y formas básicas para el aprendizaje futuro”.
Los padres de familia deben ser conscientes que sus hijos entre 0 a 5 meses emiten ruido con su garganta; crean sonidos relacionados con el placer y el dolor (risas, llantos o quejas); aparecen los gorjeos (articulaciones imperfectas de los bebés) y gritos. Entre los 6 a 12 meses el pequeño comprende la palabra “no”; conoce y responde a su nombre; emite balbuceos e intenta comunicarse con gestos. Así, va adquiriendo un lenguaje más completo y fluido, además llegan a un dominio total de la comunicación verbal.
Los fonoaudiólogos del IPHE, aconsejan a los padres de familia que tengan siempre presente que cada niño es diferente y su desarrollo puede variar según los estímulos a los que estén expuesto.
Entre los consejos que recomiendan los especialistas en fonoaudiología están: contarle cuentos que se constituyen en un estímulo para desarrollar el habla, ya que al escuchar la voz de sus padres relaciona las palabras con las imágenes del cuento, lo que le hará ganar vocabulario. También aconsejan cantar junto a ellos, ya que la música es un estímulo que permite desarrollar su concentración y promueve la motricidad.
A los padres también se les recomienda que le hablen y escuchen de continuo a sus hijos, toda vez que los niños aprenden por la repetición constante de las palabras y mientras más sencillas y corta sean las frases mucho mejor. Esto es porque los niños que crecen rodeados y estimulados lingüísticamente por sus padres y hermanos, logran comprender el sentido de las palabras, aprenden fácilmente a hablar en comparación a los niños que carecen de estos estimulados.
Por último, si un padre de familia sospecha que su hijo tiene un retraso en la adquisición de lenguaje y habla, no dude en llevarlo primero al pediatra que lo va a referir a un especialista en fonoaudiología.
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